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Top 10: Benetton

La marca de indumentaria italiana llegó a la F1 en 1983 pintando de verde rabioso a los autos de Ken Tyrrell y de Alfa Romeo en las temporadas 1984 y 85, donde sumó un deslumbrante rojo; pero los colores rabiosos de la marca alcanzarían su apogeo con su propio equipo. A partir de ese momento, la gama cromática siguió avanzando entregándonos algunos de los autos más pintorescos de la categoría reina, especialmente entre el 86 y el 90, incluyendo el B186 con las caras de las llantas pintadas en colores vivos. Luego llegó Camel en el B190B de 1991 y recién en 1994 pudieron combinar su paleta de colores con el celeste de Mild Seven, cuando Schumacher se alzó con su primera corona. La escudería intentó conservar su característico colorido hasta que se transformó en Renault en 2000, pero nada igualó el alucinante desparramo cromático de mediados de los 80s.